Que sirva como introducción: un diseñador industrial debe ser capaz de transformar una secuencia de frases escritas (briefing) en un objeto que sale de una fábrica en un camión (hablando de una forma resumida y algo generalizada). Y debe estar “presente” en ese recorrido de lo inmaterial a lo material. Debe ser capaz de participar en proyectos multidisciplinares y de dirigirlos en muchos casos, asumiendo así esa responsabilidad. Abordar proyectos con otros diseñadores, periódicamente o de forma eventual y si es necesario, desarrollar partes de un diseño como un sub-proyecto en sí mismo.

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Todo esto es la parte esencial de la labor que ejerce un diseñador industrial. No confundir tareas o especialidades desarrolladas en organizaciones o proyectos de cierta envergadura, con otras actividades que pueden realizar, que distorsionan la competencia de la profesión, como modelador 3D, delineante 3D, etc., que son labores que si bien se pueden ejercer, como eso, una tarea, es necesario mencionar que son más propias de otras profesiones y estudios concretos.

Crear ese book o dossier de proyectos y diseños es interesante, realizándolo con una profundidad técnica palpable. Es importante generar una exposición de trabajos que sea algo más que buenos renders, para reforzar todo lo expuesto anteriormente, explicando aspectos como; sus procesos productivos, a qué público están dirigidos, materiales, tipos de empresas en las que puedan encajar los diseños, que además pueden ser las primeras a visitar, costes orientativos, como se distribuyen, etc.

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Mención de Honor Reddot Design Awards 2011. Audioguía Guidoo. Indico Design.

También aquí aparecerá la pregunta, ¿qué “producto” has diseñado antes?, relacionado con la actividad de la empresa visitada. Se deberá tener la respuesta en el completo dossier o book, reforzado con la explicación del proceso de diseño, que tiene como fin satisfacer al usuario final y cliente, resultando una solución óptima de la que derivará parte de la estética final, que será lo que la gran mayoría entenderán por diseño. Pero aparte, será ineludible persuadir de que la inversión en un diseñador industrial es rentable, por ser la manera adecuada de desarrollar un nuevo producto, innovar en formas, materiales, tecnologías, optimizando los procesos productivos que posea la empresa, adaptar el producto a nuevas necesidades, estudiar y plantear la manera de posicionarlo por encima de la competencia… como sea adecuado para cada circunstancia (teniendo en cuanta aspectos como: imagen de empresa, producto, capacidad productiva, económica, mercado, usuario, competencia, etc.).

Por otro lado, una manera de empezar o engrosar ese book o dossier (papel, web, blog, etc.), es participando en ciertos concursos que pueden ayudar a generar trabajos interesantes. Otra, es que las universidades propiciaran el desarrollo de las asignaturas con aplicaciones prácticas sobre proyectos que puedan incluso desarrollarse con más profundidad a posteriori, de forma personal por el alumno. Siguiendo con los concursos, aparte de poder conseguir cierta difusión de uno mismo y rédito económico, no es menos importante, el que se genera un motivo-tema para arrancar a diseñar. Incluso si no diera tiempo a acabarlo en fecha, hay que proseguir con él hasta concluirlo.

Aunque parezca mentira, algo de lo más peliagudo con lo que se puede encontrar uno, es que le encarguen diseñar algo dando total libertad. Es adecuado poseer un “tema”, para diseñar, y si no lo tienes, créatelo.

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Equipo de indico design. Juan Antonio Molina, Gayaz George Kalas y José Ramón Pérez.

Aun así hay que tener cierto cuidado con los concursos y declinar a presentarse en aquellos que no dan el correcto valor a los trabajos con una retribución digna, de los que planteen una participación muy abierta o que mezclen colectivos, en los que uno pueda sospechar que tiene intereses ocultos o con bases poco claras. Lo mejor es ver si están respaldados por alguna asociación profesional de diseñadores u organismos que velen por la dignidad de la profesión del diseñador industrial.

Una vez que tengas todo lo anterior claro y preparado, lo siguiente sería plantearse un cronograma de acciones para contactar con las empresas objetivos. Incluso en el desarrollo del proceso, puede ser conveniente ir adaptando el book a los sectores y tipos de empresas a visitar. Es importante conseguir que quien te reciba, firme un documento que recoja que ha existido esa reunión en cierta fecha y que se mostraron determinados diseños. No lo debes considerar como un posible agravio para la empresa que visitas, es más preocupante que esta se oponga a hacerlo, aparte de ser una manera muy normal de proceder en el resto de Europa y América.

¿Dónde buscar las empresas? 

Primero delimita tu radio de acción. Si te vas a Holanda a buscar trabajo, en tu ciudad o no te pones fronteras y te ciñes al tipo de empresa que te guste o creas poder tener posibilidades. Busca en internet (buscadores) y en sitios como páginas amarillas para buscar empresas productoras, en cualquier lado puede estar esperándote una oportunidad. No creas que si hay una empresa pequeña de productos lácteos que puedes visitar, no será nunca una empresa en la que trabajes. Basta que se proponga un día que va a fabricar un nuevo postre, para que necesite de una nueva familia de envases, con algún sistema novedoso de dispensarlo, o de una nueva forma de presentarlo, venderlo, exponer el producto en los puntos de venta, etc., cosas por las que puede ser interesante tener un diseñador industrial cerca.

Para acabar, si la idea es crear un estudio propio para ofrecer los servicios de diseño industrial, es importante tener, o cierto respaldo económico o proyectos esperando. Lo ideal es tener ambas cosas ya que nada más empezar la actividad, existirán una serie de gastos fijos e inversiones a las que debes responder, y si bien algunos son evitables o se pueden acometer a medida que se consolida tu negocio, otros son imprescindibles para poder trabajar con profesionalidad.

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Buscar algún apoyo en agencias públicas o servicio de creación de empresa, por lo menos para conocer los pasos a seguir y alternativas para la constitución de una empresa o trabajar como profesional autónomo. Aun así, particularmente, lo que vaya recopilando de información, no lo consideraría como un camino a seguir con total disciplina y procuraría absorber lo mejor de todas las opciones que encuentre, ya que además de ejercer como diseñador industrial, te estarás convirtiendo en empresario y necesitarás saber cómo gestionar un negocio. Finalmente, aconsejaría que para saber cómo es el devenir de una empresa, lo mejor es trabajar antes en una, incluso sin ejercer como diseñador industrial o relacionado con la actividad, pero es una buena forma de conocer parte de cómo funcionan las cosas.

Y lo más importante, es disfrutar con lo que se hace.

Cómo ser Diseñador Industrial y no morir en el intento
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9.0
  • osvaldo

    Juan Antonio Molina, creo yo que ya tenia esa idea, muchas gracias por reforzarla.