Autor: Noviembre estudio

Autor: Noviembre estudio

Noviembre Estudio es un equipo multidisciplinar de diseño integral formado por Susana Sancho y Vicente Porres. El estudio ha sido galardonado recientemente con el Premio Delta de Plata ADI-FAD Barcelona 213, como modelo de diseño y artesanía.

Rescatando la tecnología tradicional, Noviembre estudio consigue crear un producto sensual, de carácter atemporal, que promueve reutilización y cuidado de los objetos que acompañan a cada usuario a lo largo de su vida.

Susana Sancho proviene de Bellas Artes, y combina sus conocimientos sobre el espacio, los materiales, colores y geometría aportando su visión crítica y estética a los proyectos.

Vicente Porres es el enfant terrible del equipo, se encarga de traer del mundo de las ideas al mundo terrenal toda su magia. Gran conocedor de las técnicas y materiales de producción, enamorado de la historia del diseño, su perfil técnico se complementa a la perfección con mi perfil artístico. El da una visión analítica de las cosas y yo le pongo un poco de romanticismo.

“Nos gusta pensar que dibujamos con el dedo en el aire, cada nuevo día. El diseño es menos libre de lo que la gente piensa, requiere flexibilidad, y mucho, mucho, mucho trabajo. Pero si te divierte hacer cada día algo diferente y jugar hasta conseguir la perfección de la idea, la libertad es automática”.

El equipo llevará a cabo un homenaje a las mentes anónimas que encontramos detrás de cada proyecto que empieza a través de su artículo, que se publicará en nuestro primer número.

Vivíamos un tiempo en el que se presentaban espectaculares respuestas para crear nuevas necesidades, los cohetes se lanzaban antes que el resultado, disfrutábamos la fiesta de encontrar la solución a un problema aún por descubrir.

Esto ha cambiado. La expectativa, la promesa, lo prescindible y el capricho; la vida cotidiana ahora es más exigente. Queremos nuestros productos a buen precio, duraderos y satisfactorios. Probad una tijera sin afilar, ese pequeño detalle la vuelve inútil, ahora eso lo llaman experiencia de usuario, pero si corta bien, lo llaman buen diseño; si te recuerda a las tijeras de tu infancia: diseño emocional. ¿No parece una redundancia? Todo diseño para merecer existir debe tener la proporción de utilidad, calidad, empatía y sostenibilidad apropiadas, lleva tiempo y talento, si falta alguno de los dos corremos el riesgo de crear productos que no merezcan existir, sin embargo existen.

Para distinguirlos inventamos las estrellas, con eso destacamos en el cielo de la noche, las he llamado estrellas ¿pueden llamarse marcas?

silla noviembreSu halo nos rodea, nos seduce y nos asegura una satisfacción mistico-sexual y una novedad fruto de la creatividad más brillante con la máxima calidad. Esto también ha cambiado. Ahora la creatividad es forzada, relativa, relamida y banal. Mientras, la calidad está a refugio en la artesanía, se mezclan tristes pero estoicas y aguantan la producción China, juntas pueden con todo, creo en ese binomio. Mientras todo pasa, la satisfacción y el consumo alegre torna en inconformismo apático, el “me gusta” de Facebook parece el pulgar del César, es importante estar, gustar y bloguear.

Conozco algunos diseñadores: unos buenos, otros no tanto, otros injustamente estrellas, otros injustamente estrellados. Pero todos pasan por esa gran casa del anonimato, que es donde muchos profesionales del diseño se concentran en hacer su trabajo.

Al final un proyecto es como un cohete, hay mucha gente implicada, mucho tiempo, y todo se reduce a que despegue, que atraviese la atmósfera y salga al espacio- que es cuando se hace realidad-. Si lo compra mucha gente tendrá claros efectos: puestos de trabajo desde la fábrica hasta la tienda, las estrellas brillarán y el producto estará en órbita.

NoviembreEstudio1Deberíamos saber que todos somos parte de esa cadena invisible, como invisibles detrás de cada producto existen un diseñador, un fabricante, un transportista. Un día fueron un proyecto tus zapatos, la alfombra que pisas, la silla que te soporta, el espacio donde estás o el teléfono que te comunica con los tuyos. Gente que vive y piensa para el usuario.

A esas mentes anónimas detrás de cada proyecto, a las manos de los operarios, a la primera firma en un contrato, al que se arriesga y dice ¿por qué no? Ellos son nuestros cohetes, son nuestras estrellas, no miréis al suelo: la respuesta está en el firmamento.

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De cohetes y estrellas...
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