juli-Capella_©Rafael-Vargas

Juli Capella

Juli Capella es arquitecto por la ETSAB y desarrolla su actividad profesional dentro del campo del diseño, la arquitectura y el urbanismo. Fue director fundador de las revistas De Diseño y Ardi y director de la sección de diseño de la revista Domus. Es autor de libros como Nuevo Diseño Español, Arquitecturas Diminutas, Cocos, copias y coincidencias o Made in Spain. 101 iconos del diseño español. Ha comisariado diversas exposiciones de ámbito nacional e internacional como Vanity Case by Starck, Diseño Industrial en España, 300% Spanish Design , Bravos o Tapas, Spanish Design for Food. Fue fundador de la bienal Primavera del Disseny. Ha colaborado asiduamente desde 1985 escribiendo sobre temas de diseño, arquitectura y cultura en general en publicaciones nacionales y extranjeras. Entre sus obras de arquitectura destacan los centros de ocio Zig Zag en Murcia, Heron City en Barcelona y los hoteles Omm y Diagonal Barcelona, ambos en Barcelona. Entre sus obras de interiorismo figuran varios restaurantes del chef José Andres en EE.UU, como Minibar y Jaleo en Washington y Las Vegas o MiCasa en Puerto Rico. Fue presidente del FAD-Foment de les Arts i del Disseny (2001-2005) y promotor del Año del Diseño 2003. Ha sido miembro del Consell de la Cultura i les Arts (Generalitat de Catalunya) (2009-2011). Fue galardonado con una mención honorífica en los Premios Nacionales de Diseño en el 2000. Actualmente dirige el estudio Capella Garcia Arquitectura.Sin diseño no habría gastronomía, comer sería bastante aburrido. Parece una afirmación exagerada, pero es simplemente lógica. Aunque el hecho de alimentarse no requiera del auxilio de ningún instrumento, el paso siguiente, cocinarlo, sí lo precisa.

Para comer basta arrancar una manzana de un árbol y disfrutarla. Es posible alimentarse de cuanto uno va encontrando en la naturaleza; hojas, raíces, frutos… pero a partir de ahí, ciertas herramientas van a ser necesarias para poder mejorar el acceso a la alimentación. Y para crear utensilios, es necesario el auxilio del diseño, llamémoslo ingenio humano. Por ejemplo para conseguir peces, deberemos tejer una red o fabricar un arpón. Para cazar animales, disponer de diversas armas; y para plantar huertos los respectivos aperos de labranza. Por tanto, ya desde su primer eslabón en la cadena alimentaria, la obtención del producto, el diseño ha contribuido eficazmente a mejorar esta actividad.

En un segundo estadio, la preparación y cocción de la comida, el diseño vuelve a jugar un rol imprescindible. Todas las culturas han desarrollado instrumentos de corte, fuesen de piedra o posteriormente metálicos.  También contenedores de diversas formas, materiales y funciones, casi siempre cóncavos, para contener los alimentos. Con el invento del fuego para la cocción alimentaria, el diseño vuelve de nuevo a participar, confeccionando hornos, ollas, sartenes y los cazos y espumaderas para cocinar.

En el ámbito de la cocina es donde el diseño se vuelve más utilitarista. La forma sigue fielmente a cada función. La cocina adquiere un aspecto de laboratorio, donde la apuesta estética pasa a un segundo plano, lo importante es la precisión.

Durante la Edad Media, los inventarios post-mortem de los notarios daban fe de qué objetos guardaba una familia. Más que muebles, la gente iba acumulando instrumentos de cocina a lo largo de su vida, que solía dejar en herencia aún con algún desperfecto, tinajas, cazuelas, trébedes, espeteras,…

Aceitera_Antigoteo_Marquina

Aceitera/Vinagrera antigoteo de Rafael Marquina. 1961

Un tercer estadio donde el diseño se entrelaza espectacularmente con la comida, es en el ámbito de la mesa, cuando las viandas son servidas y degustadas en el comedor. Pensemos que se trata de una costumbre relativamente reciente. La incorporación de una sala exclusiva para comer no empieza a ser usual en Europa hasta mediados del siglo XIX en las casas de la burguesía. En ese espacio de representatividad, alejado por fin de los ruidos y olores de la cocina, donde se solía comer hasta la fecha, el diseño encuentra un lugar para explayarse. En la mesa encontramos platos, cubertería y copas, además de muchos otros complementos para facilitar la comida. Pero aquí no se trata tan sólo de ofrecer formas funcionales, sino también representativas y simbólicas.

Cada mesa parada es una expresión de un status, de un estilo y de una geografía determinada. Los objetos de la mesa son pequeñas esculturas que definen la cultura de cada sociedad. La aristocracia y posteriormente la burguesía difunden una nueva relación con la alimentación, mucho más protocolaria, especializada y suntuosa, que se irá extendiendo hacia sectores más populares.

Aunque todo este diseño especializado para la comida no se hace consciente hasta hace relativamente poco. Es a mediados del siglo XX cuando también empezamos a considerar algunos alimentos como industria alimentaria. Asimismo los electrodomésticos dan un vuelco al ámbito profesional de la cocina, pero también en el propio hogar. Y por último tenemos la revolución del menaje. Es fácil equipar la mesa con productos de diversos diseños fabricados masivamente a precios razonables. Hasta aquí una evolución de una tradición.

elBulli_Spoon-with-clip

‘Spoon with Clip’. El Bulli

La revolución llega de la mano de la cocina tecno emocional, con Ferrán Adrià a la cabeza, cuando sucede un hecho insólito hasta la fecha: el cocinero, no sólo crea la receta sino que también decide cómo será el plato que la contenga. Hasta la fecha la Nouvelle Cuisine, como mucho, se había ocupado de seleccionar grandes platos blancos, sofisticadas copas, pero siempre elegidas de entre las propuestas del mercado. Los nuevos cocineros de vanguardia, dan un salto cualitativo, ellos serán los creadores del conjunto, del contenido y del contenedor. Así es como surgen los primeros menús de el Bullí, donde se hacen unas estructuras especiales para presentar los petit fours.

El paso siguiente se da cuando Adrià contrata a un diseñador industrial, Lui Huber, para introducirse en la cocina del restaurante y contribuir a crear herramientas de producción, como las caviareras para el falso caviar esferificado. También ideará una especial cuchara/pinza, que al llevarla a la boca con una hoja aromática pinzada se acercará a la nariz para ofrecernos su aroma en combinación con el gusto del alimento. Con Luesma y Vega, Adrià ideará diversos recipientes de vidrio pensados al unísono con su contenido alimenticio.

Con Luesma y Vega, Adrià ideará diversos recipientes de vidrio pesados al unísono con su contenido alimenticio. También desde El Celler de Can Roca comenzarán a indagar en un diseño integral donde desde la cocina ya no van saliendo platos, sino creaciones comestibles presentadas sobre ingeniosos recipientes creados al unísono. Por ejemplo el Plat Viu, una masa madre, que imita el movimiento sutil de una
fermentación, para degustar unos de los postres del excepcional menú.

TIMELINE_CRONOLOGIA

España está contribuyendo a consolidar un fenómeno donde gastronomía y diseño se aúnan para ofrecer mejores experiencias alimenticias, gastronómicas a los comensales.

Una revolución en la que somos líderes internacionalmente como demuestra la exposición Tapas. Spanish Desing for Food, organizada por Acción Cultural española y que está recorriendo diversas capitales del mundo como Tokio, Miami, Washington, Seúl, Toronto, Sao Paulo,…

Ofrecemos al mundo un Fast-Good, de altísima calidad creativa, aunando valores saludables y arte.

twitter capella_n3

Diseñar para comer
¡Puntúa a Juli Capella en su artículo "Diseñar para comer"!
0Nota Final
Puntaje De Lectores: (0 Votos)
0.0

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.