JavierFerrin

Autor: Javier Ferrín

Javier Ferrín es ingeniero en diseño industrial y desarrollo de producto por la EUDI (Universidad de A Coruña). En 2007, poco antes de acabar sus estudios de diseño, empieza a trabajar para el estudio de diseño naval gallego Yatalnor, donde el autor tiene su primer contacto con el mundo de la náutica de recreo diseñando un velero de aluminio de 12 metros, un pequeño yate de 7 metros y una piragua. Luego trabaja en la oficina técnica de Navantia como Ingeniero de equipo y habilitación. Durante ese tiempo colabora en la EUDI impartiendo seminarios de diseño y modelado 3D para los alumnos de fin de carrera.

Ya en 2011, junto a los Ingeniero Navales Guillermo Gefaell y Pedro Pernas decide formar Moon Yacht Design, un estudio especializado en el Diseño y la Ingeniería de embarcaciones de recreo y de uso profesional. A principios del año 2012 inicia una colaboración como diseñador freelance con Dakit Design en un proyecto de diseño de packaging y a finales del mismo ese año empieza a trabajar para Artesanía Latina (primero en Cantabria y luego en Málaga) realizando nuevos proyectos de modelismo y diseño de herramientas para modelistas. En Febrero de 2014 vuelve a Ferrol desde donde continúa trabajando en Moon Yacht Design, desarrollándose como diseñador industrial freelance para varias empresas y trabajando como formador de diseño 3D en Norplan S.C.

¿Cuántas veces os han preguntado qué es un diseñador industrial? ¿Cuántas veces habéis tenido que explicar qué es lo que hacéis? ¿Cuál es la percepción que tiene la gente sobre el trabajo que realiza un diseñador industrial? Supongo que alguna vez os han preguntado si sois diseñadores, ingenieros, artistas…

A lo largo de mi carrera profesional y anteriormente como estudiante me he encontrado con estas situaciones en demasiadas ocasiones, tanto en el ámbito académico y profesional, como en el familiar (a día de hoy mi familia sigue sin saber a qué me dedico exactamente…). Realmente muchas empresas, y la mayoría de los usuarios, no conocen qué hace exactamente un diseñador industrial. Así como todos tenemos una idea, más o menos acertada, de lo que hace un médico o un abogado, en el caso del diseño esa percepción es bastante deficiente, a pesar de que todos estamos rodeados del trabajo de diseñadores en todo momento.

Esta situación de desinformación, es una situación no sólo de desconocimiento general, que ya es preocupante, es también una situación de deformación de nuestra profesión por la banalización de la palabra diseño. En nuestro día a día nos encontramos con innumerables ejemplos: en los medios de comunicación se habla continuamente de “objetos de diseño”, casi siempre refiriéndose a productos que rara vez representan el trabajo de un diseñador, el cual es mucho más complejo y amplio de lo que la mayoría de la gente piensa.

Como ya hemos dicho, cuando diseñamos tenemos en cuenta numerosos factores, y una de las labores más difíciles es conseguir un producto equilibrado:

- Factores estéticos.

- Factores de identidad, que aluden a la imagen que diferencia un producto de otro y que logran identificar a un producto con una empresa.

- Factores funcionales relativos a su facilidad de uso y de mantenimiento.

- Factores ergonómicos que definen la comodidad del usuario y su seguridad.

- Factores tecnológicos referentes a su configuración técnica.

- Factores técnico – productivos relativos a la fabricación y su producción.

- Factores económicos concernientes al coste del producto.

- Factores de mercado donde analizamos las motivaciones de nuestro público objetivo y cuál será la aceptación del producto.

- Factores de comercialización relativos al lanzamiento del producto.

- Factores ambientales relativos a la adecuación y al respeto del producto hacia su entorno.

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El Aguador

Aunque mucha gente no lo crea, podemos empezar un proyecto hoy y no comenzar a bocetar hasta pasados días o semanas, y eso no quiere decir que no estemos diseñando.

¿Cómo hemos llegado a esta situación de percepción deformada sobre nuestra profesión? Es difícil de decir con exactitud. Está claro que vivimos en un país sin cultura de diseño, aquella famosa frase de los 80 de “¿diseñas o trabajas?” dibujaba un escenario poco alentador para el diseño en cualquiera de sus ramas, una situación de superficialidad y de falta de rigor alarmante que no ha mejorado lo suficiente con el paso de los años. Pero creo que este problema no es sólo local, sino que es global y estructural. Nuestra profesión es relativamente moderna, y todas las profesiones poseen un discurso propio que ha sido labrado a lo largo de los años mediante la reflexión crítica de sus profesionales, pero en el caso del diseño industrial no existe esa tradición, se habla poco de diseño, y rara vez lo hacen los propios diseñadores. Nuestra profesión es claramente práctica, pero es necesario que todo proyecto, y el diseño como disciplina, tengan un discurso teórico detrás.

Otro factor que ha influido de manera negativa en esta percepción sobre el diseño, en esta situación de banalización, es el diseño de autor. Personalmente estoy en contra de los “diseñadores estrella”, del diseño de autobombo donde la marca la pone el diseñador y no una empresa. Evidentemente en todo hay excepciones, y es bueno que las haya, pero creo que la regla debería ser lo conocido y no la excepción. Philippe  Starck es quizás el diseñador más mediático y también el más controvertido, pero no creo que sea un buen ejemplo con el que identificar el trabajo de un diseñador industrial. Creo en un diseño más sutil, más sencillo, menos ostentoso, que soluciona problemas reales de los usuarios, que pasa más desapercibido. No creo en los sobreprecios de un producto por el mero hecho de haber sido diseñados por un “diseñador estrella”. Evidentemente en el diseño caben muchas cosas porque es una disciplina muy amplia y abierta, y no digo que todo el trabajo de Starck sea malo, pero creo que ese tipo de diseño nos da un aura a los diseñadores alejado de la realidad. Esa confusión diseñador – artista hace que nuestro trabajo parezca más subjetivo, cuando el diseño es, sobre todo, algo racional y objetivo.

BocetandoJavierFerrin

La responsabilidad de haber llegado a esta situación nos concierne principalmente a los diseñadores ya que hay una evidente falta de unión entre nosotros. Está claro que el diseñador es una especie rara y que muchas veces somos demasiado herméticos respecto a nuestro trabajo. Se habla poco de diseño y se reflexiona poco sobre él, fallamos al comunicar a los demás qué es lo que hacemos y por ello debemos hacer algo para cambiarlo, y es tan sencillo como hablar más sobre diseño con otros profesionales, clientes, empresas y usuarios.

Está en nuestras manos cambiar esta situación.

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Diseño industrial, percepción y comunicación de nuestra profesión
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5 Responses

  1. Pablo Crespo Pita

    Comparto totalmente contigo la misión de que la que los Ingenieros de Producto somos objeto: promocionar y ensalzar los valores del buen diseño.
    Estoy convencido de que la mejor manera de promocionar nuestra profesión, es en el día a día y en cada proyecto: muchos diseñadores profesionales seguro tendrán un caso de éxito que compartir. ¿Acaso hay algo mejor que demostrar con hechos y no con palabras? Las palabras son intangibles y se las lleva el viento, sin embargo un buen producto de éxito diseñado por nosotros puesto a disposición de un potencial cliente, consumidor o familiar, representa la mayor razón tangible para utilizar nuestros servicios.
    Es arriesgado entrar a valorar si es bueno o es malo el diseño de autor, personalmente todavía no tengo formada una opinión al respecto. Pero es cierto que las marcas industriales, sobre todo las grandes, los necesitan porque les aportan muchísimas visibilidad en medios y prensa, lo que les hace llegar a mucho más público.
    Estoy de acuerdo contigo en el tema de los precios, muchas veces se disparan y probablemente de forma poco justificada, en cierto modo me apena porque, a parte de que me sea imposible comprarlo, muchos clientes potenciales vinculan al diseño con el alto coste y precio.

    Juzgar el trabajo de otros profesionales me parece complejo, está claro que existe un diseño correcto y un diseño incorrecto, pero cada uno debe decidir desde la humildad si es quién o no para juzgarlo.

    No seamos víctimas, no seamos artistas, seamos profesionales, demostremos nuestro valor añadido.

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  2. Isabel

    Si es verdad que hasta la familia no sabe de que va el trabajo de diseñador industrial, lo que si se, es que si es laborioso y que detrás de un proyecto hay muchas horas de trabajo, por eso te admiro y te quiero Javier Ferrín y por que se que te gusta y amas lo que haces.

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  3. Jose manuel mateo

    Comparto lo dicho en el artículo. Me he quejado de estos aspectos y he escrito bastante al respecto. Pero como nunca es poco, se agradecen este tipo de visiones compartidas por más colegas.

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  4. Javier Ferrin

    Gracias por tus palabras Oskar ;)
    Creo que los diseñadores pecamos de falta de transparencia sobre nuestro trabajo, parece que no nos gusta mostrar el laborioso proceso que hay detrás de un producto, muchas veces nos equivocamos y no mostramos todo el trabajo que hay detrás de un diseño, sólo enseñamos resultados finales y eso puede hacer pensar a la gente que llegar a eso es más fácil y rápido de lo que realmente es.

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  5. Oskar Santamaria

    Estoy totalmente de acuerdo en tu percepción de lo que realmente significa la disciplina. El diseño de autor, no deja de ser un área más de nuestra profesión, y creo que en ocasiones, ha hecho que la sociedad acabe percibiendo otros aspectos de los productos como la marca, y la estrecha relación que debe haber con sus formas (ellos no son más que marcas en sí mismos). Aunque sea para esto, también quiero pensar que han sido positivos para los diseñadores “de calle”.

    En cuanto a que se habla poco de diseño, mi opinión es que sí se habla, pero no en los foros adecuados. Los diseñadores (y demás creativos) muchas veces tendemos a la auto-complacencia, nos juntamos con iguales, nos enseñamos proyectos unos a otros como los cromos en el colegio, hablamos en nuestro idioma queriendo hacerlo universal, nos quejamos de la incomprensión que tienen el resto de personas con nosotros, nos frustramos, etc. ¿No estamos creando un guetto creativo? Por qué no empezar a fortalecer relaciones interdisciplinares más que eventos de recreación creativa?. Quizás sean imaginaciones mías, pero creo que nos falta lograr el equilibrio entre un trabajo minucioso y concienzudo, y una buena comunicación con el entorno.

    Por suerte, algunos hemos tenido la suerte de trabajar con personas talentosas, disciplinadas y resolutivas como J.Ferrín. Y eso acaba percibiéndose en los resultados finales.

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