street-238458_1280

Mientes, mientes y te lo voy a demostrar

Voy a empezar fuerte: así, en frío. ¿En cuánto valoras tu vida? ¿Cuánto pagarías por no morir mañana? ¿Cuánto por no perder a  tu padre, hermana, novio o hijo? En serio, pon una cifra… ¿Ya? ¿Ésa? ¿Seguro? Ya será menos… no, todavía menos… te sigues pasando…

Y es que un mismo concepto se vende más o menos en función del mercado donde se compra. Me explico: si un ser querido (persona, animal o cosa) se encuentra gravemente herido/roto en un hospital estarás de acuerdo conmigo en que lo daríamos todo, absolutamente todo, por su próxima recuperación ¿verdad? No hay duda: todo es poco por salvarlo.

Pero ¿y si nos alejamos del momento trágico en el que estás en la sala de espera y planteamos que el riesgo solo fuera potencial? Es decir, en otro mercado en el que las cosas no han pasado sino que pueden llegar a pasar… ¿Cuánto pagarías por limitar el riesgo inherente a una actividad muy peligrosa? ¿Seguirías dando el 100% de tu capital? Realmente no es seguro que un suceso trágico vaya a suceder…

Pero, ¿y si además de alejarnos del momento terrible en el que alguien está en un hospital luchando por su vida, y está “simplemente” realizando una tarea potencialmente lesiva, ampliásemos el rango de opciones que se nos pueden plantear y se nos tienta con tener una reserva de dinero “para el futuro” y un viaje o un colchón nuevo?… ¿cuánto pagarías entonces por asegurarte de que nada pase en la actividad potencialmente peligrosa si ampliamos las opciones?  Pues ya te lo vaticino yo: poco, muy poco.

Cuando decidimos comprar un coche, la seguridad es un factor muy importante a la hora de decidir el modelo a adquirir, pero no tanto como se piensa. La frase suele ser “tengo 10.000 euros para un utilitario” y de ahí elijo uno con una contrastada seguridad, pero realmente, ésa cifra se queda en nada comparada con otros modelos de alta gama cuyos niveles de protección son mucho más elevados.

Ni que decir tiene que los integrantes de un BMW serie 5 quedarán idem (íntegros) en un choque frontal contra un Peugeot 105. El primero puede llegar a costar en el mercado unas 10-15 veces más, pero esa diferencia puede ser la que ocasione que salgas del accidente aturdido o… bueno, no salgas. El dinero es un factor limitante.

mientes.mientes.y.te.lo.voy.a.demostrar.3

En resumen: una vez el accidente se ha producido, sí que pagaríamos 60.000 euros por evitar males mayores a nuestro ser querido (persona, animal o cosa) que se encuentra gravemente herido/roto, pero no para evitar dicho accidente.

Otra forma curiosa en la que el consumidor decide cuánto de importante es la seguridad para él mismo ocurre cuando, por el mismo dinero, se plantean otras alternativas: quitar el paquete safety con el “extra” (válgame Dios) de 7 airbags laterales, de cortinilla, de rodilla etc. y poner el paquete confort con doble climatizador y asientos calefactables. ¿Todos elegiríamos los 7 airbags no?, ¿o sólo yo? (“ye que la mi moza ye friolera y yo soy de caloríes, como no tenga el doble climatizador nun hay Dios quien vaya con ella a ningún lao, enfurrúñase toa”)

mientes.mientes.y.te.lo.voy.a.demostrar.4

Yendo al extremo, para poner en duda la palabra del consumidor, supongamos otra hipótesis. Los coches de Rally son muy seguros. Sufren accidentes por carreteras de montaña a muy altas velocidades, caen por terraplenes, dan vueltas y vueltas de campana, se chocan contra árboles y “misteriosamente” los conductores y copilotos salen más o menos ilesos. ¿Por qué no acondicionas tu coche por dentro como uno de rally? ¿Por qué no equipas tu “cockpit” de tu Polo como el VW de Sébastien Oiger, campeon mundial del WRC 2014?. Ye to ponese.

Ahora que los peajes son caros, resulta que éstas vías de pago están vacías. Totalmente vacías. Todos sabemos que en una autovía bien señalizada, con el firme en buen estado, con protecciones laterales y poco tráfico, mucha mala suerte has de tener para sufrir un grave accidente en comparación con una calzada de doble sentido trazada hace más de 30 años… Pues no valoramos ni en 15 euros la seguridad potencial que nos aporta este camino frente al convencional. El hecho de cruzarnos en sentido contrario con multitud de camiones de 40 toneladas a una velocidad relativa (uno frente a otro) de más de 160 km/h a menos de un metro de distancia no lo valoramos ni 15 euros. Pero lo daríamos todo por nuestro cachito de corazón (persona, animal o cosa) que se encuentra gravemente herido/roto.

eduardo.costa.para.proyecta56.mientes.mientes.y.te.lo.voy.a.demostrar

Teorizando un poco. A la hora de elegir los atributos de un objeto, no sólo los pagamos con dinero. Muchos de los ejemplos maliciosos que he planteado, han sido elegidos para ilustrar que el dinero no lo es todo. Frente al binomio seguridad-comodidad a la hora de equipar tu coche como uno de competición, un piloto lo tiene claro: Ante un mismo precio, prefiere salir ileso de un más que probable golpe, aunque por ello deba sentarse sobre un baquet duro que no le deja moverse. Al contrario, un usuario convencional quitará seguridad de la balanza en pro de poder permanecer sentado en el asiento del conductor más de 2 horas sin dejarse la espalda ni los riñones.

mientes.mientes.y.te.lo.voy.a.demostrar.2 mientes.mientes.y.te.lo.voy.a.demostrar

A fin de cuentas, cuando elegimos productos similares en un lineal de una tienda, generalmente “pagamos” con atributos más que con dinero. Nos cuesta decidir entre diferentes opciones porque nuestros valores de elección son otros. Realmente pagamos con características de los objetos, no con euros. Elegimos en función de múltiples variables y solemos renunciar a unas frente a otras.

En conclusión:

Proyecta56 © 2015. Todos los derechos reservados. ISSN 2340-8391