Autor: Eduardo Costa. Genetica Design

Autor: Eduardo Costa. Genética Design

La visión sobre el diseño de Eduardo Costa, Ingeniero Técnico en Diseño Industrial por la Universidad de A Coruña, es que los objetos y los servicios han de ser, ante todo, democráticos, útiles y aptos para todos los usuarios potenciales, teniendo siempre presente el vínculo emocional y empático que se genera entre el producto y el usuario.

Tras temporadas trabajando para otros estudios y empresas y como diseñador freelance, crea la marca Genética Diseño Estratégico con sus socios, amigos y, también, gestores de diseño Daniel Puente y Adrián García, formando pequeño equipo multidisciplinar que aúna diferentes inquietudes y aficiones bajo una misma visión del diseño y su proceso, lo que aporta una permanente perspectiva holística de cada proyecto. Cada miembro del equipo se encuentra en procesos académicos superiores especializándose en diferentes ramas del Diseño.

Preside la Asociación de Diseñadores Industriales de Asturias desde la que se apuesta por promover la buena actitud hacia el diseño industrial y situar a éste en el lugar que se merece tanto dentro de la economía regional, como en la cadena de generación de valor hacia el cliente y en la calle, de la mano de estudiantes y aficionados para que compartan la magnitud de la palabra “diseño“.

DEFINICIÓN DE ARTESANÍA

A la hora de hacer una introspección en la artesanía, el primer problema surge inmediatamente: no hay un criterio claro y unificado sobre qué tipología de actividades comerciales o productivas pueden considerarse artesanales. Incluso entre las interpretaciones de los distintos núcleos profesionales es difícil llegar a una conclusión aceptada por todos. Es más, varía en función del país y de la comunidad autónoma. De ahí que esté generalizado el uso de la definición que aporta la UNESCO:

«Los productos artesanales son los producidos por artesanos, ya sea totalmente a mano, o con la ayuda de herramientas manuales o incluso de medios mecánicos, siempre que la contribución manual directa del artesano siga siendo el componente más importante del producto acabado. Se producen sin limitación en lo que se refiere a la cantidad y utilizando materias primas procedentes de recursos sostenibles. La naturaleza especial de los productos artesanales se basa en sus características distintivas, que pueden ser utilitarias, estéticas, artísticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas y significativas religiosa y socialmente»

TRANSMISORA DEL VALOR LOCAL.

La artesana es la manera genuina de hacer las cosas. A lo largo de la historia, cada núcleo habitado cubría sus propias necesidades con los oficios locales. De esta manera se desarrollaban artes específicas para cada entorno geográfico, ya que la materia prima, el clima y todos los factores inherentes a cada pueblo definían la producción de los oficios.

El artesano de zona de costa apenas compartía técnicas ni materiales con aquel de interior, el de montaña con el del valle, etc. Por ello cada pueblo tiene vinculado a su propia historia las actividades manufactureras. Se creaban productos específicos para época y lugar que hoy dan fe de aquel pasado y detallan particularidades que trascienden los libros de historia.

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ACTUAL, OBSOLETA Y PROBLEMÁTICA

El principal aspecto amenazante para la artesanía es que vivimos en una sociedad hija de la revolución industrial y de sus atributos: la rapidez, el comprar-tirar-comprar… Un producto con varios años de uso, hoy es percibido como desfasado y anticuado, mientras hace relativamente poco era visto como duradero, resistente y confiable. Por si fuera poco, desde finales del siglo XX y principios del siglo XXI los productores industriales, competidores directos de los artesanales, poseen la capacidad de saturar el mercado de artículos genéricos y apersonales tanto de muy alta calidad fabricados con excelentes materiales y acabados esmerados, como de peores características pero a precios muy accesibles. ¿qué le queda al producto artesanal?

Otra debilidad propia del sector es que la artesanía es vista como una actividad retrógrada, conceptualmente obsoleta, excesivamente cara y, también, descentralizada, ya que se ha perdido el vínculo original con la cultura regional. Por otro lado, la nula evolución estética o la incapacidad para buscar nuevos productos a las nuevas necesidades de la sociedad actual ha propiciado el desprestigio que pudiera tener.

ENFOQUE ERRÓNEO

La artesanía no ha sabido adaptarse ni tampoco modernizarse a ojos de la sociedad, que la sigue tomando por comerciantes anacrónicos que hacen productos para el turismo de masas con metodologías y utillajes obsoletos. Al sector le pesan mucho planteamientos de negocio erróneos, como aquel aplicado al turismo de masas, que han calado hondo en la opinión popular y en la credibilidad como sector productivo.

El artesano tradicional ha de saber redirigir su producción hacia nichos que valoren aquellas ventajas competitivas inherentes a la labor de taller, como es la gran capacidad de adaptabilidad al usuario y personalización de productos, la amplia oferta con la que dirigirse a diferentes sectores, la excelente relación calidad-precio así como la posibilidad del contacto directo con sus clientes.

La combinación entre diseñadores y artesanos pudiera ser, en primera instancia, muy fructífera ya que, aunando en un mismo objeto los valores tradicionales de la artesanía y la capacidad de enfocar y rentabilizar la producción para un mercado concreto que posee un diseñador, generaría un producto ganador.

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A lo largo de los últimos años han salido multitud de creadores que se han dado cuenta de que la única forma de dotar de valor moral o simbólico a sus productos es envolverlos en un falso aire artesanal. No con ello, los elementos que diseñan dejan de ser objetos de una altísima calidad, pero no son artesanales. Se confunde el “hecho a mano” con el artesanal, incluso se confunde el “fabricado por artesanos” por artesanal. Si un objeto de nueva creación no transmite historia, no deja constancia del pasado, no posee rasgos distintivos asociados a lo local etc. no es un producto artesano.

En multitud de proyectos “colaborativos” el diseñador se ha limitado al aspecto conceptual y formal de la pieza, dejando de lado otros aspectos fundamentales para el éxito de los productos en el mercado como son: estudios de necesidades de los usuarios, gestión de proyectos, estudio de la competencia, métodos de fabricación y manufacturación, factores de comercialización etc. por lo que los artesanos han llegado a considerar que el diseñador es un “entrometido”, ya que no han aportado aquel conocimiento que se supone poseen. Los artesanos han acabado teniendo una imagen de sí mismos como meros operadores: realizadores de las piezas que el diseñador le proponía hacer. En pocos o muy pocos de los proyectos comunes ha habido un traspaso de conocimientos mutuo que se reflejara en la pieza final.

HACIA UNA NUEVA ARTESANÍA TRADICIONAL.

El diseñador ha de situarse en un lugar que le corresponde en el binomio sabiendo cuál es su papel y cuáles son las potencialidades de cada uno de los profesionales. El artesano conoce las técnicas, la tradición, descifra las formas, los colores, los atributos… domina su terreno.

El diseñador ha de ser el que plantee la estrategia. Debe encontrar aquellos nichos de mercado en los que el productor artesano pueda competir y enfocar la creación a ellos. Saber qué planteamientos productivos pueden adecuarse para incurrir en las menores pérdidas de rendimiento sin perder de vista la carga histórica. La artesanía trasciende más que unos meros productos fabricados a mano.

Por otro lado, el artesano debe ir introduciéndose en el lenguaje, prácticas y posibilidades del diseño industrial y la gestión del diseño con el fin de que cada maestro, aprendiz o creador pueda constatar las posibilidades que se abren ante las metodologías propuestas y, de esta manera, ser una puerta de entrada a futuras acciones conjuntas.

Una buena organización del taller sí es compatible con lo artesano, la reorganización de tareas, las nuevas metodologías de mercadotecnia, la búsqueda de nuevos usos y nuevos clientes, la actualización de patrones y un largo, largo etc. Sí, es artesanía.

El diseño es la herramienta que deberá usar el maestro artesano para seguir, año tras año, década tras década, transmitiendo la historia de los pueblos donde habita.

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O la artesanía es Diseño, o será
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2 Responses

  1. Cris Arango

    Muy acertado.Yo apenas empiezo mis estudios en una academia que aspira a convertirse en universidad y quiero enfocarme en las posibilidades que brindan las minorías, ya sean como productoras o consumidoras.Es alentador encontrar este tipo de artículos donde se “da tabla” al tipo de metodología usado hasta el momento y se aclaran conceptos a los que tal vez hubiese tardado varios semestres en llegar.Gracias.

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  2. Jose manuel mateo

    Interesante enfoque. Si no he entendido mal, el diseño aportaría, en esta relación, un enfoque estratégico que permite mantener a la artesanía “intacta”. Puesto que otra forma de relación, más intrusiva del diseño, por ejemplo como proceso, sería “diseñar” artesanía y por ende sólo sería diseño.
    ¿Es así? Porque este enfoque me parece muy interesante.

    Un abrazo muy grande edu!

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