Autora: María Alonso. Proyecta 56
Decide centrar su carrera en el diseño de productos tras adquirir experiencia en otros sectores como la educación y la oficina técnica. Para ello, entra en Inventanova, Estudio de Diseño manteniendo un especial interés y motivación por transmitir a la sociedad y la empresa la importancia del Diseño Industrial como estrategia para el mundo empresarial, convencida de que la formación es el camino para ello.

Junto a DizMálaga, organiza el I congreso “Esto es Diseño Industrial” en Málaga, donde se encargó del desarrollo del taller “Ecodiseña a partir de la reutilización del producto”, y dirigió una mesa redonda de “Panorama del Diseño Industrial en la Universidad”.

Convencida de la mejora que el diseño industrial supone para la economía de la empresa tecnológica, afronta su cargo de dirección de la revista y el área de Formación y Empresa, sin olvidarse en ningún momento, de la colaboración interprofesional con cualquier entidad pública o privada que pueda dar pie a un mejor futuro para el Diseño Industrial dentro y fuera de Málaga. “Colaborar con diferentes instituciones y entidades son el mejor camino para lograr el desarrollo de la profesión que este proyecto defiende”.

María Alonso, nos hablará en esta ocasión de la Biomimética como estrategia para la optimización de la función en el diseño de productos, y lograr, además, un diseño respetuoso con el Medio Ambiente.

Todo lo que el ser humano ha sido capaz de inventar ha sido previamente “patentado” por la Naturaleza. En este sentido parece un poco injusto no recurrir a ella para resolver cualquier problema que se nos plantee. ¿Por qué no confiar en la Naturaleza como mentora y fuente de inspiración para nuestros productos? La Naturaleza tiene millones de años de experiencia en el diseño y desarrollo de soluciones. La propia evolución, la selección natural y las miles de especies que hoy en día existen lo avalan.

Todo funciona a la perfección, aunque a veces, no entendamos el por qué. Lo que en este artículo se defiende es la optimización de la función de todos los productos por medio de la Naturaleza. Todos ellos son diseñados para la resolución de problemas humanos, que pueden ser comparables a aquellos que plantea la Naturaleza, y como todos sabemos, siempre acaba solventando. La Naturaleza sana sus heridas, solventa sus problemas y lo hace además, de una forma completamente sostenible.
Ingenieros, informáticos, biólogos y un sinfín de profesionales estudian hoy en día a la Naturaleza para relacionar sus problemas con los nuestros. Si tratamos de imitar su propia metodología nos damos cuenta de que la propia solución para no maltratarla nos la da ella misma.
Otto Schmitt define esta ciencia como la trasferencia de ideas y analogías de la biología a la tecnología para producir aparatos funcionales. Aunar biología e ingeniería resulta la forma más óptima, sencilla y limpia de resolver nuestros problemas y diseñar nuevas soluciones. Hablamos de una disciplina transversal, un híbrido de la biología y la ingeniería que trata de resolver problemas a partir de una serie de estrategias formales, funcionales u organizacionales y trasladarlas en la medida de lo posible a la actividad humana. ¿Acaso no hablamos de diseño industrial?
Siendo consciente de mi limitación de conocimientos para abordar este tema, en este artículo se estudian las investigaciones y aplicaciones que, expertos en la materia han desarrollado hasta nuestros días, así como los productos que, de forma consciente o inconsciente, se han diseñado a partir de esta ancestral disciplina. Productos que no necesariamente han surgido de forma posterior a la Revolución Industrial. Se  tendrán en cuenta grandes nombres a los que se les debe, en gran medida, el avance que la Biomimética está teniendo.

Edward Burtynsky, Julian Vincent, Janine M. Benyus. Jorge Riechmenn, Dr Mitchell Joachim, Dr. Rachel Amstrong, Jorge Riechmann, Tom Muller son algunos de los nombres cuyas publicaciones han hecho posible la elaboración de este artículo, aunque no por ello hemos de olvidar personajes históricos como Leonardo da Vinci, ni desprestigiar otros de menor reconocimiento, como Diego Soroa.
El origen de la Biomimética propiamente dicho se puede situar en los orígenes del hombre, pues desde sus inicios, este ha observado la Naturaleza para posteriormente imitarla. La obsesión de Da Vinci por la posibilidad de volar le llevó a relatar un extenso estudio sobre las aves, gracias al cual hoy en día debemos la existencia del helicóptero. En este sentido, se observa el verdadero origen de la Biomimética, cuando el profesional comprende, que para solucionar sus problemas, bajo el uso de la tecnología y la innovación, debe previamente observar a la Naturaleza, comprender su funcionamiento y en definitiva, imitarla.
Pero no debemos remontarnos a Leonardo Da Vinci. Éste era consciente de lo que hacía y de por qué lo hacía, pero ya en La Prehistoria, y más concretamente a la Edad del Hierro, encontramos artilugios, como el botijo, que nos indican que por aquel entonces, el ser humano ya se nutría de la Naturaleza para desarrollar soluciones.

Da Vinci dejó su huella en la aeronáutica a través de su trabajo con ornitópteros. Estaba convencido de que el hombre haría realidad su sueño de volar por el cielo, a través de máquina de vuelo basadas en la que representa la figura. Un poco más de doscientos años más tarde, su predicción demostró ser cierta.

Da Vinci dejó su huella en la aeronáutica a través de su trabajo con ornitópteros. Estaba convencido de que el hombre haría realidad su sueño de volar por el cielo, a través de máquina de vuelo basadas en la que representa la figura. Un poco más de doscientos años más tarde, su predicción demostró ser cierta.

Observando la Naturaleza, su inteligencia y la forma de resolver sus problemas podemos dar solución a los relativos al ser humano sin necesidad de tener que desarrollar nuevas estrategias, y hacerlo además de una forma limpia, optimizando la función de cada producto. Principios biológicos, biomateriales, o de cualquier otra índole, pueden dar solución a los problemas de la humanidad. Cierta semejanza encontramos con la propia definición de la Ingeniería, disciplina que utiliza conocimientos de diferentes ámbitos para solventar los problemas de la sociedad. Como resultado, nos encontramos ante una tarea de carácter interdisciplinar que, por qué no, puede utilizar la Naturaleza como fuente de conocimiento para solventar los problemas que le surjan a la humanidad.
Son muchos los casos en los que la Biomimética ha supuesto una estrategia para el diseño de nuevos productos. Quizás el caso más conocido sean los trenes de alta velocidad, que han utilizado la forma del pico de un palmípedo para optimizar las características aerodinámicas, y por tanto, la velocidad del vehículo. Pero la Biomimética supone además, una estrategia para el eco-diseño. Filtrar el aire, limpiar el agua, nutrir el suelo… son tareas que hace la Naturaleza continuamente

De esta forma, los seres humanos y el sistema económico actual estarían subordinados al entorno, pues imitarían las soluciones planteadas por la Naturaleza, y no de forma contraria. Janine Benyus establece que “todos los problemas que intentamos resolver ya han sido resueltos por la Naturaleza durante millones de años de evolución”. Afirmar que la Naturaleza establece sus propias soluciones, y lo hace de forma óptima equivale a decir que la mayoría de los productos, de los que hoy disponemos para dar soluciones a nuestros problemas, son perfectamente susceptibles de ser sustituidos por estrategias naturales. Guiados únicamente de la naturaleza podemos ofrecer soluciones óptimas, pues la capacidad de acierto de la mente humana en el desarrollo de soluciones alternativas no garantiza un resultado óptimo del producto. El objetivo del diseñador industrial es resolver problemas. Si estas soluciones ya existen en la naturaleza, ¿Por qué no adaptarlas y lograr una solución óptima? El propio Vinvent define a la Biomimética como “una disciplina de diseño que busca soluciones sostenibles mediante la emulación de la Naturaleza”. Esta solución, garantizaría la optimización de la función del mismo, pues la tarea del diseñador industrial o cualquier otro profesional, sería la de entender y adaptar la inteligencia de la Naturaleza a un producto que solventaría cualquier necesidad, relacionada previamente con aquella que cubre el “diseño natural” a imitar.

lavadora

BIOLOGIC. Una lavadora con filtro natural. En este caso la Naturaleza solventa el problema de las sustancias nocivas resultantes de los detergentes y sustancias químicas. Las plantas acuáticas se encargan de absorberlas.

Para comprender la importancia y la necesidad de inspirarnos en la propia Naturaleza, podemos centrarnos en artilugios tan antiguos como el botijo. Se trata de un objeto milenario que aún sigue usándose en nuestros días, “un recipiente de barro cocido poroso, diseñado para beber y conservar fresca el agua.” Es considerado en el mundo de la alfarería, una maravilla tecnológica. El llamado sistema de “sudado” que utiliza el botijo sirve para mantener el agua entre 12ºC y 20ºC. No es más que el sistema de refrigeración por evaporación que presenta el cuerpo humano, y cuyo rendimiento dependerá de la humedad que presente el aire del exterior. Cuanto menor sea el grado de humedad, mayor rendimiento, y por tanto mayor optimización de la función.
A este producto le siguen otros de origen más cercano que utilizan la misma tecnología. Quizás el más conocido sea la cantimplora.
Como cita Janine Benyus. “Los animales, plantas y microbios son los ingenieros consumados” La Naturaleza cuenta con años de experiencia, y con ella misma para descubrir la optimización de la función. “Qué dura más, y qué es mejor”. Todos conocemos los sistemas de iluminación para edificios que, imitando la capacidad de las medusas, absorben los rayos solares del día y emiten luz durante la noche. Una idea, que poco a poco se ha ido materializando en la aparición de numerosos productos.

La forma de pico de palmípedo otorga mayor aerodinámica a los trenes de alta velocidad.

La forma de pico de palmípedo otorga mayor aerodinámica a los trenes de alta velocidad.

A esto debemos añadir, aportaciones no tan conocidas como la que nos llega desde el Instituto de Biomimética con sede en Missoula, Montana. En él, se ha diseñado una célula solar inspirada en una hoja. Hasta ahora, nadie se había planteado utilizar el mecanismo de una hoja y la fotosíntesis para absorber energía solar. Lo cierto es que las hojas tienen un rendimiento bastante inferior al de cualquier célula fotovoltaica. No obstante, diseñadas a partir de materiales autóctonos completamente naturales tienen el poder de curvarse para protegerse el viento. Una célula fotovoltaica no.

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Light Blossom es un sistema inteligente de iluminación LED que capta energía durante el día para ofrecerla durante la noche. El producto actúa como si de un girasol se tratase, girando sus “petalos” hacia el sol. Cuando detecta vientos fuertes, levanta sus pétalos para hacerlos girar y acumular la energía en su rotor.

Como comenta Richard Parker, investigador del Museo Natural de Londres, “la Naturaleza es un tesoro inagotable de diseños fantásticos”. La evolución ha generado especies a lo largo de los años, que pueden aportar a la Ingeniería y al diseño sencillas y optimizadas soluciones. El investigador, lidera un proyecto en el que se pretende fabricar un dispositivo capaz de recoger agua en el desierto. Inspirado en el Moloch, y en otros insectos de características similares. En el caso del escarabajo del desierto, Parker ha llevado a cabo una investigación en su propio laboratorio situado en el Museo de Historia Natural de Londres, donde ha reproducido el hábitat del animal simulando una enorme duna de arena para estudiar su piel y su comportamiento. El Moloch, no obstante, ha sido estudiado en pleno desierto, según afirma Tom Muller para National Geographic.

En proceso de experimentación en Canadá, se aprovecha la forma de las aletas de las ballenas para optimizar el diseño de las aspas de los aerogeneradores.

hojas

Se intenta imitar la fotosíntesis de la hoja para conseguir energía solar. Estos dispositivos están pensados para cubrir las fachadas de las ciudades del futuro.

Haciéndo una breve reflexión sobre esta ésta hipótesis, podemos concluir que la Naturaleza ha sido, es y será nuestra principal fuente de inspiración. En numerosos casos, esta inspiración ha llegado de forma inconsciente, pero es precisamente ahora, cuando la adaptación de la misma a través del uso de la tecnología ha sido bautizada con el nombre de Biomimética. Es ahora cuando debemos apoyarnos en ella para resolver aquellos problemas que rodean a la sociedad.

Es una realidad que están siendo cada vez más patentes los buenos resultados que esta disciplina está alcanzando en el mundo de la Ingeniería y el diseño industrial, por lo que podemos considerarla un método para la optimización de la función del producto.

“El hexágono pavimenta, la espiral empaqueta, la esfera protege, la parábola emite, la hélice agarra, la onda comunica, el ángulo penetra, la catenaria aguanta, y los fractales colonizan”.

Jorge Wagensberg

 

El futuro se llama Biomimética
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