Autor: Victor Ruiz

Autor: Victor Ruiz

Ingeniero técnico en Diseño industrial por la Universidad Cardenal Herrera CEU de Valencia, y postgraduado en el Máster de Diseño Industrial especializado en Diseño de Producto. Con este máster tuvo la oportunidad de tocar varias ramas del diseño como packaging, diseño automovilístico, diseño de juguete, etc., participando en proyectos como IDEA CEU Car y SML House. Ambos compitieron en Europa junto a otras grandes Universidades. Gracias a este máster el autor tuvo ocasión de conocer a jóvenes diseñadores de importantes estudios y acercarse todavía más al mundo del diseño. En una ciudad donde el diseño de mobiliario destaca con creces por encima del diseño de producto, Victor Ruiz intenta hacerse un hueco tratando de tener como aliados la Innovación, funcionalidad y versatilidad. “Mis diseños suelen buscar una doble funcionalidad y unas mejoras funcionales con una estética sofisticada y actual”.

El autor nos hablará sobre cómo se vive el diseño en su ciudad, como se imparte y que perspectivas de futuro observa. Breve crítica sobre cómo afecta la tecnología a la sociedad y cómo el diseño repercute en la misma. “Ya que estamos en un punto donde hacemos más caso a lo que nos dice internet y el móvil que a las propias personas llenas de experiencias”.

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Nos encontramos ante una era tecnológica globalizada en la que el ser humano está más conectado que nunca, ¿pero realmente este avance tecnológico influye para una aceleración de la evolución humana?

La tecnología supone grandes avances en nuestra vida diaria. Es un instrumento que nos permite extender las capacidades humanas a niveles más precisos que conlleven a enormes mejorías, como por ejemplo, en el importante ámbito de la salud. También nos permite acceder a mayor información acerca de lo que ocurre en diferentes lugares del mundo, comunicarnos a escala mundial y construir, con libertad de formas, objetos que ya ni siquiera necesitan conservar su identidad puesto que podemos reducirlos de manera impensable.

Sin embargo, pese a todos los avances positivos que nos aporta la tecnología, quiero hacer alusión a su influencia en el diseño que repercute a los objetos en cuanto a la pérdida de su estética arraigada con su funcionalidad.

El hecho de que los objetos tecnológicos tengan multifunción, es una idea que gusta a las personas. En menos espacio tenemos todo al alcance de nuestra mano con un click, pero esto nos repercute en la pérdida de un gran porcentaje de las experiencias más humanas. En este contexto social en el que nos encontramos, ¿qué demandan a los nuevos diseñadores? Pues bien, que busquemos nuevas experiencias y valores añadidos a objetos, que desde un primer momento, nacieron para hacernos la vida más cómoda, no para sustituir nuestras propias experiencias.

La verdad es que caminamos hacia un mundo en el que mengua la curiosidad por comprender qué es lo que nos rodea y por qué. Se pierden esas sensaciones que pueden transmitir los objetos como el olor a libro nuevo, salir a comprarlo, interactuar con el resto… Ahora, por ejemplo, podemos darle a un botón de la cámara, salir la foto y retocarla con diferentes filtros hasta dejarla a nuestro gusto, convirtiéndonos de repente en fotógrafos profesionales , cuando la realidad es que ni siquiera sabemos el por qué sale una imagen del botón, ni por qué debemos poner a determinada foto un filtro u otro. Los objetos tecnológicos personales, que tan indispensables se han convertido, no dan pie a pensar. Tristemente están siendo amados por encima de las personas.

Nos encontramos ante un mundo donde lo digital prioriza a lo analógico, llevándose con él la funcionalidad de los objetos que algún día fueron de uso cotidiano.

relojExplorar, indagar, descubrir, experimentar… todo ello queda atrás cuando decidimos con gran facilidad hacer un click y dar la suficiente credibilidad a información que nos ofrecen, por ejemplo, el móvil e internet, olvidando de este modo las vivencias reales que las propias personas nos pueden aportar. Incluso podemos apreciar como los diseños en la actualidad adoptan formas a nuestro antojo, es decir, una cámara de fotos no tiene por qué ser como la tenemos concebida hasta el día de hoy, con su cuerpo, su objetivo, etc. Podemos decir que la mayoría son marcos con una pantalla y una batería, prestando más interés al software que incorpora que a la parte física de la misma.

Por ello, nos encontramos ante objetos que adquieren formas frías, sin carácter ni alma. A todos nos tienta la idea de ver la tecnología como la prolongación de nuestro cuerpo y sus capacidades, sumando a esta sus diseños más sofisticados y avanzados. Las empresas nos vuelven ambiciosos, ¡pero ojo! Ya hemos perdido la identidad de los objetos, no perdamos la nuestra también.

Al hacer alusión a determinados defectos que, a mi parecer, hemos instaurado en la tecnología y su utilización, no hago referencia a la vuelta de lo analógico como método único, sino que más bien estoy en contra de perder nuestra esencia como humanos hasta tal punto de ver personas rodeadas de personas y cada uno de ellos hablando a su pantalla. La vida útil de los objetos se ha reducido, ya no se reparan, se desechan y compramos otros. En la obsolescencia programada ya no cabe la calidad de los materiales, solo vemos y oímos que hay que abaratar costes de fabricación para vender más barato. Esta situación se ha convertido en la búsqueda del
santo grial del diseño: bueno, bonito y barato. Sin embargo, generamos toneladas de basura al día en todo el mundo que acaban en los lugares menos responsables de esta situación. Debemos buscar un equilibrio que armonice el diseño con lo ecológico, lo social y lo tecnológico.

Uno de los motivos principales que me llevó a interesarme por el diseño fue el pensar que nosotros nacemos, crecemos, vivimos, compartimos vivencias y cuando morimos, dejamos una estela de recuerdos que inevitablemente con el paso del tiempo quedarán olvidados. Toda esa gente que te rodeaba, también desaparecerá y todo lo que quedará de nosotros y nuestro alrededor será olvidado definitivamente. Nos convertimos, por lo tanto, en una persona más que pasó por el mundo. Pienso que el diseño te permite dejar algo físico en la historia que vivirá mucho más tiempo que la vida de una persona ,que recuerde tu manera de comprender el mundo y a las personas. Un profesor me dijo una vez que con el diseño podemos crear un mundo más bonito a la vista, más agradable a los sentidos y en definitiva más fácil. Sin duda la idea del diseño me atraía.

En el camino de mi formación me decanté por el Diseño de Producto, quizás un poco arriesgado en esta ciudad, Valencia, donde predomina con creces el Diseño de mobiliario.

Fue una formación llevadera, ya que incorporaba mucha praxis por lo que gran parte de mi experiencia como estudiante se basó en realizar proyecto tras proyecto, lo cual supuso para mí una idea muy acertada, puesto que, las funciones que se desarrollan profesionalmente en cualquier tipo de empleo distan de la teoría impartida. Todo proyecto debía ser entregado con su prototipo y tuve la suerte de que mi universidad tuviese un taller con gran variedad de maquinaria donde poder realizar prototipos a escala. Nosotros mismos los desarrollábamos a mano pudiendo apreciar proporciones, materiales y cómo se trabajaban. Tras finalizar los estudios pertinentes, tenía la sensación que aún me quedaba mucho por saber y decidí ampliar mi formación realizando un máster.

productoEn el máster tuve ocasión de asistir a clases impartidas por jóvenes profesionales del diseño que están activos en el negocio, pude realizar muchos proyectos junto a ellos. Sin duda esta ampliación en los estudios fue una decisión acertada. Anteriormente dije que en mi ciudad destaca el mobiliario y, en consecuencia, la mayoría de proyectos durante la carrera tuvieron una relación directa con esta rama. Por este motivo, considero más difícil poder encontrar un hueco en la rama de producto… pero como a todo diseñador, ¿a quién no le gustaría encontrarse por la calle a una persona haciendo uso de su creación a la vista de otros que quizás se interesen por tu producto?

Este es uno de los proyectos que realicé en el máster, se trata de un sistema audio enfocado hacia el arte. Está inspirado en el arte de Mondrian. Cada módulo contiene una función distinta. Los módulos de color negro son altavoces de sonidos agudos y medios, los grises; uno para graves y otro es la centralita, los blancos; son el lector y la interface. El producto que os presento refleja la fusión entre el arte, la tecnología y el diseño.

No quiero decir que este sea un buen ejemplo de diseño, ni que con este artículo represente ninguna forma de diseño que debamos seguir, sino que más bien pretendo aportar mi reflexión personal a partir de mis propias vivencias. Actualmente, y una vez que he finalizado mis estudios, sigo pensando en ampliar mi aprendizaje puesto que siempre hay algo nuevo por aprender, mucho por descubrir y un mundo por cambiar.

“Quizá lo que más te define como diseñador son los ojos con los que miras el mundo.” – Jonathan Ive

 

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Receta para la involución
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