Victor Ruz

Autor: Victor Ruz

Victor Ruz es un diseñador industrial independiente con más de diez años de experiencia en la gestión del proceso completo de creación de productos, desde la definición de las especificaciones iniciales, hasta la fabricación en serie: “A muchos les gusta llamarlo Design management, a mi me gusta llamarlo lógica”. Ha trabajado para empresas de la talla de Ford, Jaguar-Land Rover, Le tour de France, pero también para una multitud de startups tecnológicas.
En este artículo, Victor Ruz nos hablará de TAPATUCAM, uno de sus últimos proyectos, que, junto a Daniel Téllez y Sergio Carrera, finalmente logra a sacar al mercado.

TAPATUCAM es al Diseño Industrial como freír un huevo para la cocina

As simple, digamos el ABC de la cosa, pero ni todo el mundo lo hace bien, ni todo el mundo sabe hacerlo.

Desde fuera, todo parece muy simple, como cuando una marca conocida de dentífricos, tras tres años de Marketing intentando vender un 12% más sin éxito, le pidió a López de Arriartúa aumentar sus ventas ese porcentaje y éste, ni corto ni perezoso, lo resolvió en una tarde… aumentando el tamaño de la boquilla un 12% imperceptible para el usuario, que seguiría apretando el tubo con la misma fuerza… GENIAL.

¿Qué ha sido lo más simple?

Pues casi que tener la idea y hacer el diseño industrial en 3d, eso no nos llevó más de 40 minutos y un par de tardes de cerveza, en el que elaboramos el Señor Téllez y yo, un buen briefieng como éste:

– No debería ser caro, cada TAPATUCAM cuesta al público un eurete. Luego os hablo de esto en la parte difícil
– Debería ser de una pieza, para que no fuera caro, tanto en su proceso de fabricación como en posteriores operaciones de ensamblado
– Debería funcionar para anchuras de portátil de 2 a 17 milímetros y con premarcos de pantalla desde los 17 a los 5 milímetros, esto lo hallamos visitando un centro comercial con un calibre en la zona de portátiles, gitanillos al máximo. Tomamos medidas y discriminamos los extremos
– Se debería cerrar el portátil con él puesto
– No debería llevar pegamento ni rallar la pantalla
– Debería permitir mostrar el objetivo sin quitarlo del portátil
– Debería tener una zona de marcado para funcionar como soporte publicitario, en el que poner el logo de clientes o imágenes simpáticas para hacerlo más vendible
– Hacernos un kickstarter para reírnos con el personal y ver cuánto se vendía, como un estudio del mercado
– Que fuera INTEGRAMENTE fabricado en España y… ¡¡¡OLÉ!!!
– Y que nos lo pasáramos “pipa” mientras lo hacíamos todo, eso es importante. Con estas ideas iniciales nos pusimos manos a la obra y ahí, justamente ahí, empezó lo más difícil.
– El prototipo de impresión 3D jamás tiene las mismas características que el plástico inyectado
– Para entrar en Kickstarter, hay que ser de USA o de UK, tenemos un amiguete yanqui que nos facilitó todo, aún así, son muchos tramites, casi dos meses hasta que tuvimos el OK de Kickstarter
– Encontrar gente en España para trabajar es difícil, muy difícil, ahora mismo todo el mundo tiene demasiado trabajo, ya se sabe, España está a la cabeza del G20
– Presupuesto de fabricación de molde, unos tres meses, y siempre mareando la perdiz, una cosita tan simple como el precio unitario de cada pieza inyectada es fundamental para hacer un plan de negocio
– Los precios, si quieres vender TAPATUCAM a un euro, tienes que o venderlo tú, o fabricarlo por – 5 céntimos, ya que el distribuidor tiene un 50 % de margen y el punto de venta entre un 100 y un 200 % más, una alegría
– Nadie parece tener capacidad de serigrafiar logos en la parte de delante de nuestro producto. Y menos si quieres más de una tinta
– Una vez que decidimos el embalaje, tuvimos que buscar empresas de cartonaje que, de nuevo, nos llevaron a meses y meses de espera para un presupuesto
– Tuvimos una discusión de casi dos siglos, sobre cómo iría embalado nuestro producto, tenía que ser chulo y muy barato
– No superamos nuestro Kickstarter, con lo cual, tuvimos que buscar financiación
– Encontramos un inversor y tuvimos que montar una empresa de manera conjunta con él, que realmente no es inversor, es un amigo íntimo
– Pagamos el molde y esperamos 3 meses hasta tener las primeras piezas, y luego vino el resto; embalaje, tarjetas…
– Reuniones comerciales y trabajo a pie de calle, coordinación de los clientes y la producción y mil cosas más aún por llegar.

Al fin, y digo al fin, siendo el principio, ya tenemos nuestro productito simple y dificil, listo para vender en nuestra web, de hecho, IBM ya nos ha comprado 1.000 unidades.

Ahora no tenemos un producto, tenemos una empresa, tenemos unos clientes y por tanto, muchas obligaciones, lo que parece fácil y tonto, nunca lo es tanto, recuerdo a mucha gente que me dice:”eso es una pinza para manteles” y yo siempre les pregunto… “¿Sabes cuantas piezas de esas se han vendido?” agachan la cabeza y se largan.

Cuando creamos TAPATUCAM no queríamos salvar al mundo, ni ser la nueva Apple, ya llevábamos 10 años trabajando con mucha satisfacción, no era el reto de diseñar, es el reto de ganar dinero con un producto propio.

Muchas gracias y nos veremos en la siguiente.

 

TAPATUCAM PARA PROYECTA 56

 

TAPATUCAM El diseño más simple y difícil de mi carrera
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